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lunes, 29 de junio de 2015

UN VIAJE LLAMADO VIDA







Autora: Banana Yoshimoto
Traducción: Rumi Sato
Editorial: Satori
1ª edición: septiembre 2014
199 páginas
ISBN: 978-84-94239-2-1


            “El tiempo que tardo para preparar mi viaje es cada día más corto. Sin embargo, lo único que no cambia es la sensación que experimento antes de partir: ya no voy a poder ser la misma de antes. Creo que seguramente ese es el sentimiento más importante que hay que tener para viajar, porque, en realidad, cada día es un viaje. Sin embargo no soy consciente de ello en la vida cotidiana, solo me doy cuenta casi accidentalmente cuando estoy realmente lejos.”

            Con este párrafo que Banana incluye en el epílogo nos resume el contenido de su último libro: la vida es un viaje, “Un viaje llamado vida”.

            Banana Yoshimoto nace en Tokio y estudia literatura en la Universidad de Nihon. Ganadora de numerosos premios y autora de una extensa obra que incluye novelas y antologías, todas publicadas en Tusquets. “Sueño profundo” y “El lago” son dos de sus obras que considero maestras e idóneas para los lectores que quieran introducirse en el mundo de Banana, una de las voces japonesas más prestigiosas en la actualidad, junto a Haruki Murakami e Hiromi Kawakami.




            Este libro no es una novela ni una antología de relatos, es un ensayo que ella califica en el epílogo, con la sinceridad que demuestra en todas sus obras, como caótico, pero me tomo la licencia de desmentir a la autora. Los recuerdos son siempre desordenados, fragmentados, con grandes dosis de fabulación, y “Un viaje llamado vida” consiste en una mezcolanza de los recuerdos de su universo. Si es un caos, es un caos equilibrado y bello.

            La obra de Banana ha sido traducida a veinte lenguas y ello ha llevado a la autora a tener que realizar una gran cantidad de viajes promocionales. En los descansos, medita y compara todo cuanto experimenta en tierras lejanas con su Japón natal, con su vida rutinaria, convirtiendo las sensaciones y reflexiones en relatos que han dado forma a este libro. A través de cada capítulo podemos acercarnos a la esencia de la autora, con la sensación de que nos acompaña de la mano y nos cuenta la historia solo a nosotros.




            En este ensayo, repleto de recuerdos, de sensaciones, de aromas de romero y tomillo o de los variados azules de Sicilia, Banana nos muestra el rastro de su primer amor, de su maternidad, de la relación con sus padres. Junto a ella, viajaremos hasta Egipto, Italia, al Tokio de su adolescencia, conoceremos a personas que le han dejado huella…, y siempre con la franqueza, con la trasparencia, con una narrativa sin filtro emocional que se destila en todas sus obras.

            En la primera página la autora escribe: “Un viaje, no importa lo desastroso que resulte, en la memoria se transforma en algo maravilloso”.
            Y es que para ella la vida es un viaje, “Un viaje llamado vida”, del que siempre vuelves sin poder ser la misma…





Griselda Martín Carpena
21-06-2015

           
           




lunes, 1 de junio de 2015

HOMBRES SIN MUJERES






Autor: Haruki Murakami
Traductor: Gabriel Álvarez Martínez
Editorial: Tusquets
1ª edición: marzo de 2015
267 páginas
ISBN: 978-84-9066-043-0

           
            Haruki Murakami a través de editorial Tusquets regala a sus incondicionales lectores con un nuevo manuscrito, con una nueva dosis de la droga dura que es su narrativa. “Hombres sin mujeres”, preciosa y enigmática antología compuesta por siete relatos es ideal para todos aquellos que no hayan captado aún la grandeza de este sublime nipón. Con esta antología puede que queden seducidos y entren a formar parte de ese mundo “murakiano”  del que una vez conectas ya te es imposible salir; te conviertes en un habitante de su “Despiadado país de las maravilla” y abandonas tu sombra en la entrada de la ciudad. Murakami es como la tónica: cuando más lo pruebas, más te gusta.




            No creo que a estas alturas de su carrera sea necesario presentar a este autor japonés que ha saltado el abismo, y de ser un escritor de prestigio, ganador de incontables premios (le falta el tan merecido Nobel) ha conseguido ser leído en todo el mundo y sin combinar las superventas con la mediocridad.



            Esta antología voltea sobre la soledad de los hombres cuando han perdido a “la mujer”, a esa mujer que ha marcado su vida. Bien podría haberse titulado “Hombres con mujeres” ya que en cada uno de los relatos se destila un gran respeto y amor al sexo femenino. Es un canto a la mujer, a nuestras peculiaridades, diferencias, manías, cualidades y misterios. 

            Sus mujeres son corrientes, algunas enigmáticas, recuerdos difusos de un pasado, mujeres que han desaparecido de la vida de esos hombres que han quedado solos y viviendo con el duelo de una huella imborrable; algunos esperando ese mañana en el que volverán a verlas; otros enfrascados en la tarea de aprender a caminar sin ellas. Las mujeres son, sin duda, las autenticas protagonistas de cada una de estas historias.

            Viviremos desencuentros, infidelidades, amores imposibles e incluso metamorfosis kafkianas, en las que la cucaracha realiza una mutación inversa y se despierta convertida en Gregor Samsa, quien debe aprender a actuar como un humano y a entender su relación con las mujeres.


            Cada historia te transporta a la música de las palabras del escritor, a su mundo de cerezos en flor, te traspasa sus dudas, te invita a descifrar o a dejarte llevar por ese realismo mágico a ritmo de jazz, y te regala imágenes de un enorme sauce que refleja en sus hojas el paso del tiempo, de una gata que busca cobijo en un bar de copas, del gran simbolismo de compartir una goma de borrar, de una luna de hielo, transparente y dura que cada noche se derrite cuando toca el mar.


            En Sherezade, relato que daría como ganador si la lectura de este libro fuese un concurso, Murakami parece que se convierte en la narradora, en una enigmática mujer que dos veces por semana va a la casa de un hombre solitario, le llena la despensa de alimentos, se acuesta con él y, tras hacer sexo, le explica historias que siempre deja inacabadas. 

           Es muy fácil sentirse ese hombre que no sabemos qué le pasa, que no nos importa qué le pasa, pero, como él, queremos a toda costa saber el final de esa historia. Murakami consigue transmitir al lector el mismo deseo de ese hombre, nos arrastra a las páginas del libro y nos convierte en un personaje más de su universo.
          Ella, la mujer, fue una lamprea en otra vida, nos cuenta, una lamprea que flotaba como las algas en el fondo acuático. Adherida a las rocas, se balanceaba y escondida en las profundidades observaba a las enormes tortugas, el pasar de los peces y con pensamientos y sensaciones de lamprea disfrutaba de la luz que se filtraba a través de las capas de agua dulce.



“Sólo los hombres sin mujeres saben cuán doloroso es, cuánto se sufre por ser un hombre sin mujer. Por perder ese espléndido viento de poniente. Por que te arrebaten eternamente los catorce años. Por escuchar a lo lejos el lánguido y doloroso canto de los marineros. Por hundirte en el oscuro fondo marino con los amonites y los celacantos… “

Griselda Martín Carpena
1-6-2015
           
           

domingo, 12 de abril de 2015

GINKO, LA PRIMERA DOCTORA






Autor: Jun’ichi Watanabe
Traducción (inglés/ español) : Beatriz Iglesias Lamas
Editorial: Seix Barral / Booket ( 2009/ 2010)
IBSN: 978-84-322-3191-9 / 978-84-322-5083-5
400 páginas


            Biografía novelada sobre el personaje de Ginko Ogino, la primera mujer médico en el Japón del siglo XIX. Tras años de lucha y marginación, sufrir amenazas, insultos y humillación física, Ginko consigue su sueño y con él abre el camino para otras mujeres que tampoco se resignan a aceptar la única opción que les impone su familia y la sociedad por el simple hecho de no haber nacido hombre: casarse y servir a su esposo.

            El autor, Jun’ichi Watanabe nació en Hokkaido. Se graduó en medicina y tras ejercer como cirujano, renunció a su carrera para dedicarse a la escritura. Es autor de más de cincuenta novelas y de numerosos ensayos científicos, ha ganado numerosos premios (Naoki, yoshikawa…) y muchos de sus libros se han llevado al cine.



            Con esta obra, no tan solo nos muestra la lucha de una mujer para poder estudiar y tener una profesión, hecho que hoy en día nos puede parece obvio, pero gracias a ella y a otras muchas mujeres, más que a las leyes, se ha cambiado el pensamiento de la sociedad, Jun’ichi también nos acompaña por el Japón de los primeros años de la Restauración Meiji, época de grandes cambios sociales, pero como suele pasar, veremos que las ideas en el papel deben luchar contra los burócratas y sobre todo contra los prejuicios instalados en las mentes y costumbres de las personas. Hay un gran abismo entre la teoría y la realidad, abismo que Ginko quiere y consigue vencer.

            Es una bella y a la vez una muy dura historia, que mantiene el equilibrio y no cae en ningún momento en el encarnizamiento ni en el victimismo fácil. Siendo una biografía novelada es muy creíble en sus detalles, ya que el autor se ha documentado en fuentes cercanas al personaje, como la Asociación Médica de Mujeres en Japón, creada por Ginko, e incluso ha recurrido a su hija adoptiva, personaje que conoceremos en la narración.

            Aficionada a la literatura oriental, he echado a faltar en el texto ese toque nipón de ambigüedad y de ensoñación que, supongo, no existe en la obra porque (a pesar de ser muy buena) no es una traducción directa, si no que se basa en el texto inglés. Con tanta interpretación, siempre se diluye la esencia del escritor, y los seguidores de la literatura japonesa hemos salido perdiendo. Desde este escrito animo a que en nuevas ediciones se contemple una traducción directa o nos veremos obligados a estudiar japonés para ir a la fuente. 



            Ginko Ogino nació en 1851 en la provincia de Mushasi, a las orillas del rio Tone. Era la hija menor de una familia trabajadora, pero acomodada, y a los dieciséis años se concierta su matrimonio tal y como era costumbre. Su marido le transmite una enfermedad venérea entonces incurable y ella pide el divorcio antes de regresar a casa. Este hecho es considerado una rebeldía y, sumado a su afición por la lectura, la tachan de trastornada. Su enfermedad la obliga a ser explorada por médicos y vive este hecho con tanta humillación que decide estudiar medicina para que otras mujeres no pasen por el mismo trance. Por su “osadía” la desheredan y, a pesar de todos y de todo, se marcha a Tokio para alcanzar su meta, aún sabiendo que ser médico estaba prohibido si eras mujer.



            Tras muchas batallas espirituales y físicas, en 1885 consigue ser la primera mujer con título oficial de médico en Japón.

            Abre el hospital Ogino en Yushima donde ejerce su profesión y ayuda a otras mujeres médico. En este periodo se nos muestra a una Ginko exigente, intransigente sobre todo con las mujeres, a las que exige la perfección. No ha olvidado los sinsabores que ha sufrido por culpa de una sociedad machista que tanto dolor le ha provocado; y con crudeza, protege a sus alumnas y trabajadoras.

            Me ha llamado la atención una observación de Ogino que causa un giro en su vida. Observación que tras casi dos siglos es muy presente en la sociedad actual. Ginko se da cuenta que por muy bien que practique la medicina, su esfuerzo es insuficiente. Si la sociedad y las leyes no cambian, las personas siguen muriendo porque no acceden a los medicamentos y porque los prejuicios estancan sus vidas.

            “Hay muchos casos en los que más valdría mejorar el entorno del paciente antes que prescribirle un medicamento. Sería mucho más rápido y eficaz.
            “Cuestiones como la pobreza, los sistemas sociales y las costumbres urgen mucho más que hacer progresos en materia de asistencia médica.”

            Ella optará por la religión, por la lucha contra la prostitución, y por ello se embarca en un nuevo sueño con su segunda pareja: crear un Paraíso Terrenal en tierras lejanas.

            Ha transcurrido un siglo y medio desde esta historia, y las mujeres siguen muriendo a manos de sus parejas. Se puede estudiar, conseguir títulos, pero los cargos importantes suelen ser destinados para los hombres. Si una mujer se dedica a una profesión y tiene una familia, debe compaginar ambos mundos y se le exige perfección. Mantener el equilibrio no es fácil, ya que ni  políticos ni empresarios han entendido el significado de la conciliación familiar.    

           Ginko nos abrió un camino, pero seguimos en él.





Griselda Martín Carpena
6-4-2015